La historia de los testigos de Jehová es una historia de líderes autoritarios, profecías falsas, y de cómo un grupo puede crecer en membresía a pesar de tener una doctrina errada.
Los Testigos de Jehová se iniciaron a finales de los años de 1870 en los Estados Unidos de América por Charles Russell.
Esto se debe a que un joven Russell fue confrontado por sus puntos de vista acerca del infierno, lo que luego le generó dudas sobre el tormento eterno, y haciéndole abandonar su iglesia.
En 1870 Russell escuchó a un predicador adventista, quien le enseñó que una persona no tiene alma y que los incrédulos simplemente son aniquilados. Esto le dio la respuesta a sus preocupaciones sobre el infierno. Dos años más tarde Russell organizó una clase de Biblia para promover sus puntos de vista. Con el tiempo, este grupo de estudio bíblico le eligió como pastor.
De 1876 a 1878, el “Pastor” fue editor asistente de una pequeña revista mensual de Rochester, Nueva York, pero renunció cuando surgió una controversia sobre los contraargumentos de Russell sobre “la expiación” de Cristo. Poco después de dejar su puesto, Russell fundó «La Torre de La Atalaya» y «El Heraldo de la Presencia de Cristo», que se convirtió en la actual La Atalaya, además de fundar la Sociedad de Tratados de la Torre de La Atalaya de Sion en 1884, también conocida como Asociación Internacional de Estudiantes de la Biblia, Reino Teocrático, etc.
Entre los aspectos más sobresalientes del liderazgo de Russell, tenemos sus muchos escritos, entre los que se incluye sus seis tomos de Estudios en las Escrituras,
Ya para el año 1888, el movimiento ruselista había crecido en un equipo líder de 50 personas, con una serie de libros en siete volúmenes, y una revista creciente. En sus escritos él predijo que los juicios de Dios y la era del milenio sucederían en 1914. Cuando eso no sucedió, algunos de estos ruselistas se fueron. Pero debido al inicio de la Primera Guerra Mundial en ese mismo año, muchos creyeron que él estaba cerca de su predicción y que la profecía pronto se cumpliría. Desde entonces, este movimiento religioso estadounidense ha continuado creciendo, tanto nacional como internacionalmente, incluyendo su sede central en Brooklyn, Nueva York, llamada La Atalaya y su propia traducción de la Biblia llamada la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, o simplemente Traducción del Nuevo Mundo (TNM).
El Juez Rutherford
A la muerte de Russell, el timón de la dirección fue manejado por el juez Joseph Franklin Rutherford, quien dirigió la sociedad desde mil novecientos diecisiete hasta mil novecientos cuarenta y dos.
Rutherford atacó sin piedad a la «religión organizada», y sus charlas radiofónicas, grabaciones de fonógrafo, numerosos libros y resonantes explosiones contra la cristiandad reverberaron en los anales de la organización.
La carrera de Rutherford no fue menos asombrosa que la de Russell, porque el juez era un adversario de proporciones no despreciables, ya fuera en acción contra la «religión organizada», a la que llamaba «estafas», o contra aquellos que cuestionaban sus decisiones en la Sociedad.
hasta su muerte el 8 de enero. 1942, de cáncer, en su mansión palaciega, «Beth Sarim» o «Casa de los Príncipes», en San Diego, California. Tenía setenta y dos años.
Charles T. Russell (1872-1916)
Joseph F. Rutherford (1917-1942)
Nathan H. Knorr (1942-1977)
Frederick W. Franz (1977-1992)
Milton G. Henschel (1992-2000)
Don Adams (2000-al presente)
el presidente fundador Charles T. Russell, escribió una nueva “Biblia” para los fieles de su día, la cual afirmó que recibió de Dios por medio de una iluminación del Espíritu Santo (Se llamó Studies in the Scriptures [Estudios en las Escrituras] y fue publicado en siete volúmenes. Debemos observar que esta publicación fue diferente a la Traducción del Nuevo Mundo la cual se hizo bajo la presidencia de Knorr.)
Bajo la dirección del segundo presidente, el “Juez” Rutheford, la organización se volvió aún más autoritaria. Rutheford instituyó una “era de cambios” e ignoró, alteró, o negó cientos de miles de las enseñanzas de Russell. Él justificó estos cambios afirmando que “una revelación progresiva” le había permitido arrojar “nueva luz” sobre las ideas de Russell.
Durante la tercera era principal, bajo el liderazgo organizacional de Nathan H. Knorr, el número de Testigos creció de 105.000 a cerca de 2,2 millones.
Una nueva traducción de la Biblia fue producida para apoyar estas interpretaciones—y de esta manera sucedieron cambios adicionales en la interpretación y doctrina.
La cuarta era, bajo Frederick W. Franz, podría etiquetarse como una “era de crisis” porque miles de Testigos empezaron a examinar por su cuenta la historia de la Sociedad de La Atalaya. Se convencieron de que no era una organización de Dios y se salieron o fueron declarados no miembros.
El quinto presidente, Milton G. Henschel, renunció en el año 2000 solamente ocho años después en medio de una reestructuración de la organización.
El sucesor de Henschel, Don Adams, se convirtió en el sexto presidente de la Sociedad de La Atalaya en Octubre de 2000.
