¿Quiénes son los testigos de Jehová?

Si algo caracteriza a los testigos de Jehová, es su presencia constante en plazas y avenidas, o visitando casa por casa compartiendo un mensaje apocalíptico mediante la distribución de literatura.

Han sido conocidos como ruselistas, estudiantes de la Biblia, esclavos del atalaya, o simplemente testigos de Jehová.

Si preguntamos a un testigo de Jehová sobre quiénes son ellos, nos dirá que son una organización cristiana, dirigida directamente por Jehová Dios, que vive para predicar las buenas noticias del Reino. De hecho, dicen que son los únicos que cumplen con la obra de los apóstoles de ir predicando casa por casa.

Afirman que son los responsables de restaurar el nombre divino de Jehová, y que no se contaminan con la cristiandad apóstata.

Y el tema central de su predicación suele ser la batalla de Armagedón.

Más allá de lo que el testigo de Jehová piense de sí, es importante ir a los hechos y entender lo que verdaderamente son, a fin de ayudarles a ellos y a nosotros mismos de cumplir la buena voluntad de nuestro Señor.

Este movimiento surgió a finales del siglo diecinueve en los Estados Unidos, como un grupo de estudiantes bíblicos liderado por un ex presbiteriano llamado Charles Russell.

Russell amañó una teología propia resultado de su atracción por adventistas y cristiadelfianos, y las expuso mediante un proselitismo agresivo, logrando dar forma y crecimiento a su grupo de estudio bíblico.

Los testigos de Jehová se caracterizan también por su exclusivismo, es decir, consideran que son los únicos con la verdad revelada porque creen que las iglesias en general han caído en apostasía.

Demuestran su dogmatismo al afirmar que los verdaderos creyentes han sido testigos de Jehová, porque en el libro de Isaías, capítulo cuarenta y tres y verso diez, los verdaderos creyentes son testigos del Dios verdadero. Y como ellos han adoptado ese nombre, entonces son los que tendrían la verdad. Incluso en algunas de sus publicaciones han afirmado que personajes como Noé, Abrahán, Sara, Moisés o David son considerados testigos de Jehová.

Afirman estar presentes en más de doscientos treinta países con una membresía de más de ocho millones alrededor del mundo.

Uno de los rasgos distintivos de los testigos de Jehová es su arrianismo, es decir, la enseñanza errónea de que Jesucristo no es Dios.

Esto se debe a que tienen un equivocado concepto de nuestro Señor Jesucristo al considerarlo una mera criatura, y que por leer en la Biblia que Jesús es llamado «primogénito», entonces sería la primera creación de Jehová Dios.

Es importante conocer que cada testigo de Jehová está subordinado a la Sociedad Atalaya y al Cuerpo Gobernante. Se trata de una organización que dirige y controla la vida de cada testigo de Jehová, dando instrucciones sobre qué creer, cómo creer o incluso cómo vivir la vida.

En su propia página de internet, esta organización se define como una corporación no lucrativa formada en 1884, y que los testigos de Jehová se valen de esta entidad legal para apoyar su obra mundial, que incluye la edición de biblias y publicaciones bíblicas.

Muchas personas desconocen que la Sociedad Atalaya declara ser la voz de Dios en la Tierra, y han enseñado a cada testigo de Jehová que sin ellos es imposible conocer la voluntad de Dios.

El canal o profeta por el cual Dios habla al corazón de cada testigo de Jehová es sin duda la Sociedad Atalaya. Por ello, los testigos de Jehová están adoctrinados a creer que todo lo que sale de las publicaciones de la Sociedad es la correcta interpretación a cada punto de las Escrituras, rechazando cualquier voz distinta.

La salvación queda condicionada a estar dentro de sus filas, pues nadie podría ser salvo sin la Sociedad Atalaya, y sin ser un testigo de Jehová.

Así, la influencia de la sociedad sobre la vida de cada miembro es absoluta.

Tienen su propia versión de la Biblia, a la que promueven como la más confiable entre todas. Esta versión es conocida como Traducción al Nuevo Mundo de las Santas Escrituras.

Esta Biblia se caracteriza por plasmar sus doctrinas en vez de mostrar lo que dice el texto bíblico en sus idiomas originales.

Es como un traje hecho a la medida, en donde Jesucristo no recibe adoración sino respeto, y es despojado de su deidad en cada verso clave donde el Espíritu Santo ha manifestado su naturaleza divina.

Por ello veremos que Jesús es tratado como “un dios”, en minúscula.

Que Jesús no es nuestro Dios y Salvador, o veremos también que Jesucristo no es Dios bendito sobre todas las cosas.

En esa misma Biblia no existe el castigo eterno, y el Espíritu de Dios es una “Fuerza activa”.

Como ya se dijo, la Biblia de los testigos de Jehová nació para hacer creer sus doctrinas, y no para dar a conocer el mensaje de Dios.

Si alguien pregunta si es correcto considerar a los testigos de Jehová como miembros de una secta, la respuesta es afirmativa.

 

No podemos dejar de reconocer que los testigos de Jehová tienen un gran celo evangelístico. En esta labor participan activamente todos los testigos de Jehová alrededor del mundo, aunque muchos de ellos le dan mayor relevancia al comprometerse a ser precursores.

Un precursor es alguien que dedica la mayor parte de su tiempo a predicar. Según su propia página web, existen tres tipos de precursores: los precursores regulares, que son los que dedican setenta horas mensuales a predicar, para lo cual deben buscar un empleo por horas o tiempos parciales. Luego están los precursores especiales, que son enviados a donde hay mayor necesidad de predicadores; estos pasan mensualmente ciento treinta horas o más en el ministerio. Y por último están los precursores auxiliares, que predican 30 o 50 horas en un mes.

 

La sociedad Atalaya está estructurada teniendo en la cima de la organización al llamado cuerpo gobernante, que se encarga de las directrices mayores. Dicen que son los sucesores de los apóstoles, tal como en el concilio de hechos quince, donde los apóstoles eran los encargados de tomar decisiones importantes para el beneficio de toda la congregación.

Luego de ellos están los superintendentes de circuito, que son obreros que están a cargo de un circuito, y que visitan congregaciones para pasar tiempo entre ellos, auditando, supervisando, predicando o animándoles.

Un circuito está conformado por unas veinte congregaciones. Según las enseñanzas de los testigos, tanto el apóstol Pablo como Bernabé eran superintendentes de circuito. Por último, están los ancianos de las congregaciones, quienes son la autoridad dentro de cada salón del reino de los testigos de Jehová.

Así, el perfil del testigo de Jehová es de alguien honesto que teme a Dios, un Dios que tiene un profeta llamado Sociedad Atalaya. Se trata de personas que desean conocer de Dios, aunque tienen una doctrina errada. Ese hombre o mujer que con honestidad sigue a Dios no puede saber si tiene vida eterna, pues creen en otro evangelio en el que Jesucristo no resucitó corporalmente, y en el que la gracia de Dios no es para dar salvación, sino sólo la oportunidad que tiene cada testigo de ganar su propia salvación. Y ese es el motivo de su constante predicación: un esfuerzo continuo movido por el temor de no ser cortado, y de que algún día alcancen el favor de Jehová.

 

 

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